Si solo reconoces la frase del manual, una pregunta que la reformula puede dejarte sin respuesta.
Las funciones del puesto suelen parecer fáciles porque están escritas con palabras conocidas. El problema llega cuando el enunciado las reformula, mezcla dos tareas o pregunta qué actuación no corresponde. Reconocer una frase no es lo mismo que poder explicar la función con tus propias palabras.
Empieza por separar acción, finalidad y límite. Qué se hace, para qué se hace y qué no entra en esa función. Esa tercera parte suele ser la que decide el test. Si no conoces el límite, dos opciones pueden parecer correctas.
Después trabaja con verbos. Sustituye la frase del temario por una acción concreta: revisar, atender, registrar, mantener, comunicar o prevenir. Formula una situación breve y explica qué harías. Luego cambia el contexto y comprueba si la función se mantiene o si aparece otra.
Cuando corrijas, busca la palabra que te ha confundido. Puede ser un verbo, un destinatario o una condición. Anótala junto a la diferencia correcta, no junto a todo el párrafo. Así el repaso se puede usar en cinco minutos.
Para la próxima sesión, elige tres funciones y escribe para cada una una actuación correcta y una que parezca correcta, pero no lo sea. Si puedes explicar la diferencia, estás entrenando el tipo de decisión que exige una pregunta real.
